La pérdida de la naturaleza, el tráfico ilegal de especies silvestres y el surgimiento de las pandemias | WWF

La pérdida de la naturaleza, el tráfico ilegal de especies silvestres y el surgimiento de las pandemias

Posted on
07 abril 2020
Mientras el mundo enfrenta uno de los momentos más desafiantes en salud pública de la historia reciente, la situación que se vive con el Covid-19 ha centrado de nuevo la discusión global en las enfermedades zoonóticas -aquellas que se transmiten de animales a humanos- y, en especial, sobre la relación entre el trafico ilegal de especies y el deterioro ambiental en la transmisión de estas enfermedades.

Bajo este contexto, WWF solicitó a la consultora canadiense GlobeScan, una encuesta en cinco países donde se concentran los principales mercados de productos derivados de especies silvestres. Entre el 3 y el 11 de marzo, 5.000 personas de Hong-Kong, Myanmar, Tailandia, Japón y Vietnam fueron entrevistadas por internet. Vale la pena aclarar que la encuesta se realizó antes de que el Covid-19 fuera declarado como pandemia.

Los resultados de esta encuesta, la primera de opinión pública sobre el Covid-19 y el comercio ilegal realizada en Asia, cobran especial relevancia, pues confirman un apoyo general a medidas como la adoptada por el gobierno de China el pasado 24 de febrero (una prohibición total al consumo de animales salvajes) e impulsan el llamado a cerrar permanentemente los mercados ilegales y no regulados. Entre sus resultados, destaca que un 82% de los encuestados aseguraron estar muy preocupados o preocupados por esta situación de salud, y el 93% apoya que sus gobiernos tomen medidas para cerrar los mercados ilegales y no regulados.

De igual manera, los resultados de la encuesta sustentan un informe publicado recientemente por WWF-Italia sobre la relación entre la destrucción de la naturaleza y pandemias como la que enfrentamos. El informe de WWF: ‘La pérdida de la naturaleza y el surgimiento de las pandemias: protegiendo la salud humana y planetaria’, profundiza sobre esta relación con tres argumentos principales.

El primero de ellos: el traspaso de estos agentes patógenos entre animales y humanos aumenta debido a la destrucción y modificación de los ecosistemas naturales y el tráfico ilegal de especies silvestres, junto a las condiciones antihigiénicas en que se mezclan y comercializan. La deforestación y degradación o transformación de los bosques, por ejemplo, expone a los humanos al contacto con los microbios y las especies silvestres que los albergan. Al hablar de degradación de ecosistemas, no se puede dejar de lado la crisis climática que enfrentamos. El cambio climático ha transformado y eliminado hábitats naturales, con un efecto nocivo en la forma de vida de las especies y en la cadena alimenticia.

El informe también plantea que el tráfico ilegal de animales silvestres vivos es la segunda amenaza directa más grande para la biodiversidad a escala global y favorece un contacto peligroso entre los humanos y los posibles agentes patógenos que estas especies transportan.

Por último y de igual importancia, un mundo cada vez más conectado nos plantea desafíos tan grandes como los beneficios que trae dicha conexión. El constante movimiento de personas y bienes de consumo favorece la difusión de enfermedades emergentes o antiguas que se creían controladas. La conclusión es clara, nuestro estilo de vida representa grandes retos para el control y manejo de estas enfermedades.

La salud del planeta está estrechamente relacionada con la nuestra y mantenerla en buenas condiciones depende del trato que le damos a los ecosistemas y especies que también sustentan nuestra vida. Tanto los resultados de encuesta como este reciente informe nos invitan a repensar la relación que tenemos con la naturaleza y trabajar por un futuro colectivo más seguro, más justo y más saludable para todos.
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