WWF advierte: en Sudamérica y el mundo, incendios forestales de 2020 podrían ser peores que en 2019

Posted on agosto, 28 2020

Un nuevo análisis de WWF y Boston Consulting Group (BCG) revela que el número de alertas de incendios en todo el mundo en abril de este año aumentó en un 13% en comparación con el 2019, el cual ya había sido un período récord para incendios en Sudamérica y el mundo. Los factores principales son la persistencia de un clima más cálido y seco debido al cambio climático y la deforestación causada principalmente por la conversión de tierras para la agricultura.
 
En la Amazonía brasileña, los datos más recientes muestran que los incendios este año superan en un 45% al promedio de los últimos diez años. En julio se detectaron 6.803 incendios, un 28% más que en el mismo período de 2019, debido a los altos niveles de deforestación ilegal. Entre agosto de 2019 y julio de 2020, las alertas de deforestación fueron un 33% más altas que en el mismo período del año pasado.
 
En Bolivia, entre enero y abril de 2020, hubo un incremento de 35% en los focos de incendios, en comparación a 2019, año en el que más de 6,4 millones de hectáreas fueron afectadas por los incendios en el país, de las cuales 2 millones correspondieron a bosques. La deforestación es también un problema en Bolivia, que ocupa el cuarto lugar en el mundo de los países con la mayor pérdida de bosques tropicales.
 
Y en Paraguay, 904.800 hectáreas fueron impactadas el año pasado, de las cuales 204.500 forman parte de áreas protegidas. Según el Instituto Forestal Nacional, el Chaco y el Pantanal fueron los paisajes más afectados con 82.894 hectáreas de bosque autóctono impactado. El daño económico fue de al menos 91 millones de dólares. Considerando solamente a la biodiversidad, el hábitat de 702 especies de vertebrados que alberga el Pantanal se vio afectado en mayor o menor magnitud por el fuego.
 
Los seres humanos son responsables del 75% de todos los incendios forestales, destaca el informe. Si continúan las tendencias actuales, habrá devastadoras consecuencias a largo plazo debido a la liberación de millones de toneladas adicionales de dióxido de carbono. Esto se suma a los impactos inmediatos de los incendios que diezman la biodiversidad, destruyen ecosistemas vitales, amenazan vidas, propiedades, medios de vida y economías, y representan un riesgo de graves problemas de salud a largo plazo para millones de personas.
 
Fran Price, líder global de Bosques para WWF, dijo: “El mundo fue testigo de las devastadoras consecuencias de los incendios del año pasado. Y, sin embargo, aquí estamos de nuevo. La proactividad y el compromiso deben estar en el centro de una respuesta global frente a los incendios y deben desarrollarse a nivel local, subnacional, nacional y regional. Prevenir los incendios antes de que ocurran es prioritario y mucho mejor que enfrentarlos cuando ya están ardiendo. Las buenas intenciones en el papel no significan nada si no se complementan con acciones reales y efectivas sobre el terreno, y estas acciones deben centrarse urgentemente en los bosques y abordar el cambio climático".
 
CHILE: ENTRE LA RESTAURACIÓN Y UNA AMENAZA EXTENDIDA
 
Los incendios forestales no son una novedad para Chile, sin embargo, durante la última década éstos se han vuelto más recurrentes, extensos y destructivos, debido fuertemente a la alta vulnerabilidad al cambio climático.
 
“En 2017 vivimos la peor temporada de fuego de nuestra historia reciente, con incendios que destruyeron casi 600 mil hectáreas, 86 mil de ellas correspondientes a bosque nativo. En 2019, en tanto, se duplicaron los incendios respecto al 2018, y este año podríamos vivir una situación similar, ya que si bien  el déficit hídrico se ha reducido en la zona centro y sur, las mayores precipitaciones generarán un crecimiento de vegetación herbácea, principalmente pastos,  que si enfrentamos un verano seco y cálido generará mayor combustible para incendios, como hemos visto en muchos lugares del mundo propensos a siniestros estacionales”, advierte Trevor Walter, coordinador de Paisajes Terrestres de WWF Chile.
 
Entre 1985 y 2009 la temporada de grandes incendios se extendía entre noviembre y abril, sin embargo, actualmente esta ventana se ha extendido desde octubre a finales de mayo, por lo cual ya no son solo un peligro veraniego.
 
“Junto con reforzar la prevención y el control, lo que debe ocurrir desde septiembre, es clave que Chile fortalezca la institucionalidad relacionada con los incendios, con un Servicio Nacional Forestal que junto con robustecer el combate y la prevención del fuego, pueda impulsar en forma urgente la restauración ecológica de paisajes y bosque nativo. Este es uno de los compromisos climáticos asumidos por Chile en el Acuerdo de París, por tanto puede verse afectado por los incendios, así como también ocurre con la biodiversidad”, agrega el experto. 
 
WWF subraya la necesidad urgente de actuar en el marco de la campaña “La Naturaleza te Necesita”, en la que las personas pueden apoyar firmando una petición para que tomadores de decisión se comprometan y den a conocer las acciones concretas para restaurar eco regiones afectadas y prevenir futuros incendios forestales. La petición está disponible en el sitio web www.lanaturalezatenecesita.org.
Los seres humanos son responsables del 75% de todos los incendios forestales.
© WWF
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