Constitución y nuevo trato por la naturaleza

Posted on
12 mayo 2021
Por Ricardo Bosshard, director de WWF Chile
 
Una nueva Constitución abre una oportunidad para proteger de mejor forma el medio ambiente en Chile, dado que configura las bases de la institucionalidad ambiental del país y también de las leyes que regulan el cuidado de la naturaleza y las personas. Como WWF creemos que los temas ambientales deben estar mejor representados, combinando una serie de principios sólidos y un margen de flexibilidad que permita acoger la nueva evidencia científica. Esto último, por ejemplo, recordando que hasta octubre de 2018 el número guía para la acción climática global era el dos: el aumento de la temperatura promedio de la Tierra, respecto a niveles preindustriales, no debía superar los 2°C, y a eso se debían encaminar las contribuciones nacionales al Acuerdo de París. Sin embargo, la publicación en esa fecha del Informe Especial del IPCC reenfocó los objetivos y mostró que limitar el aumento a 1,5ºC era mucho más seguro que fijarlo en 2ºC.

En cuanto a las ideas “marco” que puedan orientar lo ambiental de aquí a las próximas décadas, pensamos que deben plasmarse de forma multidimensional y con un fuerte vínculo con los Derechos Humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Asimismo, deben integrarse con aspectos como justicia ambiental, participación ciudadana, acceso a la información y complementar convenios internacionales relacionados con la protección de comunidades locales, indígenas y tribales.

Es relevante la incorporación de conceptos amplios, como el derecho a un medio ambiente sano, elemento esencial para una vida humana digna, porque el aire, el agua, los alimentos y el clima dependen de ecosistemas saludables. Para llevarlo a la práctica, es necesario establecer el deber del Estado de proteger el medio ambiente y extender esta obligación a todos los ciudadanos. También es crucial incluir herramientas para establecer una buena gobernanza territorial, con consultas y participación temprana y abierta para la toma de decisiones en los territorios.

Esta nueva Constitución debe ser el soporte que permita a Chile hacer frente a una serie de transformaciones de aquí a, al menos, el 2050, entre las que se cuenta un Nuevo Trato por la Naturaleza y las Personas. Si fallamos ante estos desafíos, muchas metas país no podrán alcanzarse. Entre ellas, movernos a una economía libre de energías fósiles o cero carbono, así como nuevos pactos sociales y ambientales respecto al agua y otros recursos, además de proteger y restaurar la biodiversidad perdida, pensando en la naturaleza y el tipo de ciudades que dejaremos a las futuras generaciones.
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