Un respiro sustentable: diseñando un balcón mediterráneo | WWF

Un respiro sustentable: diseñando un balcón mediterráneo

Posted on
16 junio 2020

Por Uri Colodro Gotthelf
WWF Chile

¿Sabes qué tienen en común la Zona Central de Chile, la cuenca del mar Mediterráneo en Europa, la costa de California en Estados Unidos, el Cabo Sudafricano y partes del sur de Australia? Todos estos lugares se caracterizan por poseer distintas variedades del clima mediterráneo (el cual se caracteriza por veranos calurosos y secos, inviernos lluviosos y templados, mientras que otoños y primaveras varían en temperaturas y precipitaciones).

La Zona Central de Chile se extiende entre las regiones de Valparaíso y el Biobío, concentrando cerca del 80% de la población del país. Actualmente, se está viendo enfrentada a una crisis hídrica sin precedentes, influenciada en forma importante por el cambio climático, la  cual implica un avance de las zonas áridas y un déficit de precipitaciones afectando a los ecosistemas y las personas, situación que revela la necesidad de revisar aspectos de gobernanza del agua en nuestro país.

Una de las formas de enfrentar esta crisis implica disminuir nuestro consumo de agua, fomentando la eficiencia hídrica, acción que podríamos ver reflejada, por ejemplo, en la jardinería. Una buena forma de aportar es comenzar a prescindir del césped, que consume cerca del 70% del agua que requiere un jardín y, en su reemplazo, elegir especies con mayor resistencia a la sequía y, por lo tanto, adaptadas a las condiciones climáticas que ofrece nuestro territorio.

Según el último Censo de Población y vivienda, un 17,5% de la población chilena vive en departamentos. Comunas como Santiago, Providencia, Ñuñoa, Las Condes, San Miguel, Independencia y Estación Central, están experimentando una fuerte verticalización de sus hábitats residenciales, a través de la construcción de edificios en altura, lo que aumenta el porcentaje de habitantes que no cuentan con un jardín propio.

A la fecha, algunas de las comunas mencionadas también corresponden a las que han experimentado las cuarentenas más largas aplicadas para paliar la emergencia sanitaria del COVID19, lo que se ha traducido en varias semanas en las cuales los residentes no han podido acceder a las áreas verdes que las rodean, debiendo conformarse con la ventilación y distracción que ofrecen sus balcones. Estos pequeños espacios muchas veces son utilizados sólo como bodegas o para colgar la ropa, sin embargo, si hacemos algunas modificaciones, podrían transformarse en un oasis verde que nos permita distraernos y disfrutar de los rayos del sol, necesarios para sintetizar la vitamina D.

¿Cómo podemos lograrlo? Aquí te presentamos algunos consejos para que diseñes un pequeño vergel urbano sustentable en tu balcón, siguiendo los principios de la xerojardinería mediterránea, ideal para ciudades de la Zona Central de Chile:

1.       Prefiere macetas de tamaño mediano y grande: por principio de diseño, el balcón no tendrá césped, lo que automáticamente reducirá el consumo de agua en un 70% respecto a un jardín convencional. Si no cuentas con una jardinera de obra, lo más probable es que cultives tus plantas en maceteros, por lo que se recomienda contar con hierbas, enredaderas y especies arbustivas que pueden crecer sin problemas en tiestos, ya que no desarrollan grandes sistemas radiculares. Por otro lado, en las macetas pequeñas la humedad tenderá a evaporarse más rápidamente, requiriendo riegos más seguidos.

2.       Escoge las especies en función de la orientación de tu balcón: al igual como ocurre en los sistemas naturales, donde los cerros presentan laderas de solana y umbría, un balcón que da al norte tendrá exposición solar durante gran parte del día, mientras que, si da hacia el sur, prácticamente no recibirá sol directo. Lo mismo ocurrirá si mira hacia el este u oeste, donde tendrá sol durante la mañana o durante la tarde. En todos los casos la recomendación es utilizar especies nativas, particularmente en las orientaciones norte y oeste, donde deberán ser especialmente resistentes a la radiación solar, como las cactáceas y las suculentas. En el caso de la orientación sur, es conveniente contar con plantas de semi-sombra.

¡Tienes muchas opciones para elegir! Las especies vegetales adaptadas al clima mediterráneo son múltiples y variadas, encontrándose floridas buganvilias, claveles y alstroemerias, además de arbustos nativos como el boldo, el quillay y el peumo. En tiestos grandes se puede contar con olivos, kumquats y mandarinos, que además de ser decorativos, nos darán frutos.

 3.       Riega con agua de uso doméstico reutilizada: las plantas no requieren del uso de agua potable, por lo que es posible volver a usar el agua que utilizamos para distintas labores domésticas como remojar legumbres (puede ser muy beneficiosa en cuanto a nutrientes) o la cocción de algunos alimentos una vez fría (como las pastas o verduras). Es relevante que no esté contaminada con productos químicos como detergentes o lavavajillas, los cuales sólo son beneficiosos en caso de que queramos combatir alguna peste. 

4.       Programa los riegos: al priorizar un balcón con plantas adaptadas al clima predominante, éstas no requerirán de un régimen elevado de riego, sólo necesitarán de apoyo, que se explica principalmente por la evaporación del agua al interior de los maceteros. En estos casos es suficiente con dos veces a la semana en verano y una en invierno.

¿Pensaste que era tan fácil contar un un pedacito de naturaleza en casa? Anímate y arma tu propio balcón mediterráneo.

 
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