Abejas silvestres y su importancia en la polinización de nuestra flora nativa | WWF

Abejas silvestres y su importancia en la polinización de nuestra flora nativa

Posted on
19 mayo 2020

 

Por Denisse Mardones
Unidad de Comunicaciones
WWF Chile

En este día mundial de las abejas 2020 quisimos reconocer el importante rol de estos pequeños insectos en nuestra biodiversidad. Las abejas viven en todos los continentes con excepción de la Antártica y son responsables de gran parte de la polinización de la vegetación existente en el planeta.

 

Cuando hablamos de abejas, siempre pensamos en aquellas que viven en colmenas y producen miel, dulce y viscoso líquido, fruto del trabajo de la abeja doméstica (Apis mellifera), sin embargo hay que mencionar que existen más de 20 mil especies distintas de abejas en todo el mundo, entre ellas, la popular abeja miel y las nativas o silvestres, de las que conocemos muy poco. 

 

Sin ir más lejos, en Chile tenemos presencia de un amplia variedad de especies de abejas nativas, con un 70% de endemismo,  que a diferencia de la abeja miel (introducida), son en su mayoría solitarias y gregarias, no conforman colmenas ni tienen una estructura de jerarquía entre ellas, por lo que no tienen roles definidos, no producen miel y tampoco pican.

 

Otra característica de estos llamativos insectos, es que después de aparearse, una solitaria abeja silvestre hembra construirá su propio nido donde almacenará el polen y néctar, y cuando haya acumulado suficiente alimento, pondrá sus huevos y luego morirá, por lo que nunca conocerá a su descendencia, ya que las nuevas abejas nacerán el año entrante.

 

Estas abejas están bien adaptadas a los diferentes climas y territorios del país, por lo mismo,  han sido por años las reinas de la polinización de la flora nativa y endémica de Chile, cumpliendo un importante rol para la conservación de la biodiversidad de los ecosistemas vegetacionales de Arica a Punta Arenas.

 

En nuestro país, a la fecha se han registrado más de 400 especies de abejas nativas, aproximadamente. Según el director del Laboratorio de Ecología de Abejas de la Universidad Católica del Maule, en Talca, Víctor Hugo Monzon, ese número debería duplicarse ya que se estima que al menos un 50% de las especies de abejas silvestres de Chile aún no han sido descritas ni publicadas.

 

En este Día Mundial de las Abejas te presentamos tres exponentes de estas maravillosas reinas de las flores que podemos encontrar en Chile.

 

Abeja caupolicana (Caupolicana gayi) perteneciente a la familia Colletidae, son abejas reconocidas por su apariencia grande y robusta, capaces de polinizar una amplia variedad de flores y plantas que requieren de su ayuda para reproducirse. 

El nombre de género de esta abeja es en honor al cacique Caupolicán y el de la especie recuerda a Claudio Gay, uno de los más importantes naturalistas que describió muchas especies de flora y fauna de Chile.

Su estado de conservación está categorizado como Insuficientemente Conocida (IC), la abeja caupolicana es endémica de Chile, se distribuye entre las regiones de Atacama y la Araucanía. 

 

Abeja Joya o Verde Corynura (Callistochlora) chloris perteneciente a la familia Halictidae, es una abeja pequeña que destaca por su color verde metalizado. Nidifica en suelos arcillosos, donde forma túneles subterráneos que miden entre 10 a 20 cms. Gustan de visitar muchas plantas diferentes para polinizar. Está presente entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos, también se ha visualizado en la zona sur de Argentina.

 

Abeja del Notro (Diphaglossa gayi) pertenece a la familia Colletidae al igual que la caupolicana.

La abeja del Notro es de gran tamaño, se caracteriza por su tonalidad anaranjada, muchas veces confundiéndose con la abeja de la cerveza (Cadeguala occidentalis). Es de vuelo rápido y zigzagueante. Sus nidos los realiza en el suelo en zonas húmedas y arcillosas. Se distribuye desde las regiones de Coquimbo a Los Lagos, con escasos avistamientos en la zona central.

 

Las abejas contribuyen a la supervivencia de muchas especies de plantas que se reproducen y mantienen gracias a ellas, y que sirven de refugio para otras especies más grandes. También son parte esencial de la seguridad alimentaria del planeta, ya que muchas plantas con flores que necesitan ser polinizadas, sirven directamente a la producción de alimentos para las personas.

Sin su ayuda, los humanos podríamos despedirnos de alimentos como las frutas y verduras, ya que al menos un 70% de los cultivos alimentarios del mundo dependen de polinizadores como las abejas, otros insectos, aves y murciélagos. 

 

Actualmente, una de las mayores amenazas para las abejas es la destrucción de sus hábitats por la urbanización y presión inmobiliaria, que las obliga a reubicarse para poder subsistir. La única solución, señala Monzon, es que las ciudades se transformen y generen espacios atractivos de vegetación con flores para los polinizadores.

 

Todos podemos ayudar a la conservación de las abejas de Chile, sembrando y plantando árboles nativos tales como el Quillay, Peumo, Boldo, Maitén, Notro y  también flores nativas (Amancay, Amapolas, Verbenas, Girasoles), además de distintas hierbas medicinales aromáticas como por ejemplo Ruda, Menta, Poleo y Orégano.

 
Hazte Socio
Hazte Socio