Bosques y agua: una relación saludable

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21 marzo 2021
En el mes de marzo hay muchas fechas ambientales de relevancia, dos de ellas, están estrechamente relacionadas, nos referimos al Día Internacional de los Bosques (21 de marzo) y al Día Mundial del Agua (22 de marzo). Y es que la cercanía de estas efemérides cuya finalidad es concientizar de su importacia para los diversos ecosistemas del planeta y el bienestar de todas y todos no es una mera coincidencia, ya que, puede ser que muchas veces no lo percibamos a simple vista, pero los ecosistemas boscosos y los de agua dulce (dulceacuícolas) son claves para la vida en la Tierra.

Ambos se retroalimentan en un balanceado equilibrio, hay un sinnúmero de beneficios para las comunidades biológicas que los habitan y las personas (servicios ecosistémicos). Son el hábitat para que las especies se reproduzcan, alimenten y se refugien; así como también proveen servicios para los seres humanos: agua para consumo y producción, madera, frutos, hongos, medicinas, leña, etc.

Por lo mismo, los bosques y los cuerpos de agua dulce,   constituyen los principales reservorios de recursos para la vida en el planeta. A los bosques les debemos desde el aire que respiramos hasta los muebles que nos rodean en nuestras casas, oficinas y escuelas. Sin embargo, en todo el mundo los ecosistemas boscosos se encuentran cada vez más amenazados. En los últimos 30 años se ha perdido una superficie de bosque del tamaño de Perú o 1,7 veces el tamaño de Chile. En contraparte, los requerimientos de agua han aumentado considerablemente, en especial el consumo para la elaboración de productos con valor agregado. Éste se mide a través de la huella hídrica, que corresponde al agua consumida en el proceso de elaboración de algún producto. A nivel mundial, la mayor huella hídrica por actividad económica la tiene la agricultura, específicamente los cultivos de café, algodón y trigo.

Bosques y agua: un vínculo saludable

Las cuencas forestadas y los humedales aportan el 75% del agua dulce disponible para los seres humanos . Junto con la amenaza de cambio climático, la pérdida de bosques significa la disminución de las fuentes de agua.

En Chile, el mal manejo de los bosques ha repercutido en el suministro regular de agua que aportan los ecosistemas en condiciones naturales. Se han perdido millones de hectáreas de bosque nativo en el país, y las que quedan están sujetas en muchos casos a procesos de degradación por manejo no sustentable. Igualmente, el aumento de la población y el crecimiento urbano provoca un incremento en la demanda de los recursos que estos ecosistemas proporcionan, lo que acrecienta la amenaza al bosque nativo y los ecosistemas de aguas continentales.

La normativa vigente para los cuerpos de agua continentales no se ajusta a la demanda actual, dado que fue formulada hace más de 40 años, en un contexto socioeconómico y ambiental muy diferente al actual.
Es necesario actualizar la normativa asociada a conservar la cantidad y calidad del agua disponible, así como también se deben impulsar políticas para conservar nuestros bosques y asegurar que sus procesos naturales funcionen adecuadamente. Hoy más que nunca debemos actuar por restablecer el balance que se ha perdido y que es crucial para la vida, por la provisión de agua de calidad para el consumo humano y de hábitat para las especies que se desarrollan en este ambiente.  

Y junto con pedir acciones a las autoridades, cada uno de nosotros puede realizar un aporte, siguiendo estas recomendaciones para cuidar los bosques y el agua:
  • Al momento de abastecerse de leña, pedir la guía de libre tránsito que comprueba que viene de un bosque cosechado de forma legal con plan de manejo, o mejor aún, comprar leña certificada.
  • Al adquirir madera o productos derivados de fibra de madera como papel y cartón, buscar el logo de FSC, sello que asegura que el producto tiene un origen responsable.
  • Cuando utilices papel / cartón, sé consciente y usa la cantidad justa y necesaria, así como cuando ya no tenga utilidad lleva el papel / cartón al reciclaje.
  • Si buscas comprar o construir una casa nueva, fíjate en el entorno para evaluar el impacto de la edificación. Incluso en la Región Metropolitana el desarrollo urbano infringe el espacio del bosque.
  • No lavarse los dientes ni afeitarse con la llave corriendo.
  • Acotar los tiempos de ducha al mínimo posible.
  • No regar el jardín a pleno sol.
  • No lavar el auto con la llave corriendo, sino que con un balde.
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