Cuidadores de Alimentos: Marta Mamani, Arica

Posted on
19 marzo 2024
Marta Mamani, trabaja junto a su esposo hace 31 años en el Mercado Colón de Arica, ubicado en las calles Maipú con Cristóbal Colón. Desde pequeña se vio relacionada a las frutas y verduras debido a que sus padres vivían en una parcela en Azapa donde cultivaban sus propios alimentos. Comenta que “ahora mi hermano se quedó con esa casa y tiene tomates, pepinos, pimentón, ají verde y rocoto; yo no he ido hace tiempo, pero ahora las cosas funcionan diferentes, la agricultura se modernizó, hay más fumigación y se perdió el trabajo a mano, lo artesanal”. El cambio de uso de suelo en la localidad, junto con el aumento de invernaderos ha hecho que especies icónicas de la zona como el picaflor de Arica, disminuyera drásticamente su población con el paso del tiempo a un poco más de 350 ejemplares en la región según los últimos estudios.

La comerciante indica que, si bien hay muchos alimentos que se cultivan a nivel local -como la guayaba, mango y maracuyá- existe una gran cantidad que es traída desde otros países, como el plátano de Ecuador y el camote de Perú. Sin embargo, se ha visto el aumento de prácticas que traen repercusiones al comercio local. “Hay camiones que traen alimentos sin los permisos necesarios y eso trae riesgos que pueden afectar la producción de la zona, debido a que podría contener situaciones que la alteren, como la mosca de la fruta”.

En el Mercado Colón se pueden encontrar varios locales que se dedican a la venta de frutas y verduras, jugos naturales, restaurantes y frutos secos cultivados en los valles de Azapa, Huara, Lluta y Codpa, los que mantienen un clima desértico costero ideal para producir alimentos que usualmente vemos asociadas a las culturas y territorios tropicales. En esta línea, Marta indica que “en Arica tenemos muchos valles chiquititos hacia el interior que nos permiten tener frutas todo el año, gracias a Dios”.

A pesar de que, según la comerciante, las frutas más solicitadas por el público siguen siendo los tomates y paltas, el puesto de Marta y su familia cuenta con diversas y coloridas opciones de la zona para la preparación de múltiples recetas. “Le recomiendo llevar la caigua, se puede comer cruda como ensalada, al horno rellena, como si fuera un zapallo italiano, o en un salteado de verduras” indica.
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