Posted on octubre, 30 2026
Ereván, Armenia, 30 de octubre de 2026.- En su conferencia de prensa final a pocas horas del cierre de la COP17 de biodiversidad, WWF evaluó los avances, identificó las brechas que persisten y explicó qué debe ocurrir ahora en materia de financiamiento, implementación y rendición de cuentas para cumplir los compromisos del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal (MGB) al 2030.
La Revisión Global envía una advertencia clara: la implementación no avanza al ritmo ni a la escala necesarios. Aunque las Partes mostraron avances alentadores en las negociaciones, muchas de las decisiones que determinarán si el MGB aún puede cumplirse al 2030 siguen sin resolverse.
Guido Broekhoven, director global interino de Política Multilateral de WWF Internacional, planteó que hay progreso, pero que aún quedan opciones políticas importantes abiertas. En las horas finales, explicó, las Partes deben cerrar las brechas en movilización de recursos, en cuanto a cómo se movilizarán, cómo mejorará el acceso y cómo la arquitectura financiera apoyará la implementación, y acordar el seguimiento de la Revisión Global: qué ocurrirá hasta la COP18 y cómo se revisarán los avances. Advirtió que postergar las decisiones difíciles no ayuda a los países a implementar el MGB.
“El mensaje de WWF durante toda la COP17 ha sido claro: la ambición en biodiversidad debe ir acompañada de acción”, afirmó Daudi Sumba, director de Conservación de WWF Internacional. “Reconocemos el progreso logrado en Ereván, pero decisiones críticas sobre financiamiento e implementación no pueden dejarse para otra COP. Postergarlas no moverá el plazo de 2030; solo nos dejará menos tiempo para cumplir”, agregó.
Sumba destacó el informe Nature’s comeback – scaling ecosystem restoration for people and planet, publicado ayer por el PNUMA, la FAO y la Secretaría del CDB, según el cual se restauran 252 millones de hectáreas en el mundo. “Es un progreso alentador, pero nos dice que, al 2030, el mundo necesita gastar más de cuatro veces al año en restaurar la naturaleza de lo que gasta hoy”, señaló. Su llamado a los líderes políticos es triple: entregar el financiamiento ya prometido; poner la naturaleza en el centro de las decisiones de gobierno, incluidos agricultura, infraestructura y gasto público, y enfrentar los subsidios perjudiciales; y convertir la Revisión Global en acción. “Debe cambiar lo que hacen los gobiernos, no solo documentar dónde están fallando”, enfatizó.
Sandra Valenzuela, directora ejecutiva de WWF-Colombia, se centró en el Fondo de Cali. “Fue un paso importante e innovador en la COP16, pero ahora se tiene que cumplir”, dijo. Valoró avances en certificados y metodología de asignación, aunque “persisten dudas sobre cómo asegurar contribuciones significativas de las empresas”. Recordó que ya existe el compromiso de destinar 50% de las contribuciones a pueblos indígenas y comunidades locales, y pidió acceso directo y más fácil al financiamiento para ellos, mujeres, jóvenes, personas con discapacidad y afrodescendientes.
Valenzuela también defendió la conectividad ecológica, indicando que “las áreas protegidas no pueden cumplir su aporte a la naturaleza si permanecen aisladas”, y fortalecer el Artículo 8(j). “Una promesa de Ereván significa poco para una comunidad que protege su bosque si los recursos nunca le llegan. Si quienes conservan la biodiversidad no tienen voz en las decisiones ni apoyo, los objetivos del Convenio no se cumplirán”, advirtió.
Karen Manveylan, líder de Biodiversidad y ex director de WWF-Armenia, destacó como señal de Ereván el esfuerzo por conectar la acción en biodiversidad con la climática y la lucha contra la degradación de tierras. La Declaración Conjunta de Armenia ofrece una base práctica para unir estas agendas, y el Grupo de Sinergias de Río para la Acción permite a los países identificar acciones voluntarias emblemáticas para avanzar hacia 2030.
Pauli Merriman, directora senior interina de Océanos de WWF Internacional, advirtió que solo cerca del 10% del océano está hoy protegido o conservado, y que los compromisos nacionales llevarían apenas a un 12% en 2030, lejos de la meta del 30%. Además, solo el 3,5% está efectivamente protegido.
El nuevo informe de WWF, Beyond the Percentage, analiza qué ocurre dentro de estas áreas: si los ecosistemas se recuperan, si la gestión cuenta con financiamiento adecuado y si se respetan los derechos, conocimientos y liderazgo de los pueblos indígenas y las comunidades locales.
Merriman destacó que la Revisión Global mantuvo los ecosistemas marinos y costeros, y que se acordaron una guía voluntaria de revisión científica para las áreas marinas de importancia ecológica o biológica (EBSA) y un taller global de expertos. Sin embargo, siguen pendientes una referencia explícita al acuerdo BBNJ y el grupo asesor marino propuesto. Finalmente, estimó que alcanzar el 30x30 marino requiere US$16.000 millones anuales, frente a los cerca de US$1.800 millones que se destinan actualmente.
Al cerrar, Sumba recordó que en Ereván hablaron jóvenes, pueblos indígenas, comunidades y ministros. “Todos compartimos una dependencia: la naturaleza. Eso es lo que debe significar ahora ‘actuar por la naturaleza’: ministros que conviertan el reconocimiento en decisiones, porque cada demora deja menos naturaleza que proteger y hace más cara la recuperación”.