Informe Planeta Vivo 2026 de WWF: Ante un descenso promedio del 73% en el tamaño de las poblaciones de fauna silvestre, los científicos revelan motivos para la esperanza

Posted on octubre, 08 2026

 

Se ha producido un marcado descenso de 73% en el tamaño medio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas durante un periodo de 52 años, según el Informe Planeta Vivo (LPR, por sus siglas en inglés) 2026 de WWF. Al mismo tiempo, el informe concluye que la naturaleza puede recuperarse si la sociedad sigue vías claras para activar puntos de inflexión positivos en los sistemas energético, alimentario y financiero.

Aunque el cambio porcentual general es coherente con el del informe anterior, la evaluación actualizada incorpora datos adicionales de poblaciones y una serie temporal más larga, lo que refuerza la persistente magnitud de la pérdida de biodiversidad. Esto coincide con estimaciones publicadas anteriormente y, combinado con otras métricas, muestra la magnitud del declive de la naturaleza.

El Índice Planeta Vivo, elaborado por ZSL (Zoological Society of London), incluye casi 35.803 tendencias poblacionales de 5.790 especies de vertebrados entre 1970 y 2022. El informe señala que el mayor descenso se registra en los ecosistemas de agua dulce (rango: -90% a -77%),), seguido de los terrestres (rango: -78 % a -57 %) y, después, de los marinos (rango: -69 % a -45 %).

El informe destaca que la región de América Latina y el Caribe muestra el ritmo de cambio más rápido de todas las regiones desde 1970, con un declive de 95%.

La pérdida y degradación del hábitat es la amenaza señalada con mayor frecuencia para las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas, seguida de la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades. Estas amenazas están impulsadas, a su vez, por fallos sistémicos más amplios en los sistemas alimentario, energético y financiero.

Aunque la tendencia general es negativa debido a la magnitud de las tendencias descendentes, la mitad de las poblaciones incluidas en el LPI son estables o están aumentando. El informe también destaca la recuperación de poblaciones de tortuga verde, atún rojo, tigres y elefantes del sur de África, que demuestra que las intervenciones de conservación específicas pueden ofrecer resultados probados. Sin embargo, los descensos registrados por el LPI y otros indicadores de biodiversidad no pueden revertirse únicamente mediante esfuerzos de conservación.

La Dra. Kirsten Schuijt, directora general de WWF Internacional, afirmó: «La biodiversidad continúa degradándose a un ritmo alarmante. Sin embargo, en medio de estos fuertes descensos, hay motivos para la esperanza. El Informe Planeta Vivo 2026 destaca evidencias de que muchas poblaciones de especies son estables o se están recuperando, junto con historias inspiradoras que demuestran que la naturaleza puede recuperarse y que el cambio es posible. La recuperación de poblaciones de especies como los tigres, el atún rojo y las tortugas verdes muestra lo que pueden lograr años de esfuerzos colectivos y sostenidos de conservación.

«Para continuar y ampliar estos éxitos de conservación, es necesario transformar las industrias y los sistemas que impulsan la pérdida de naturaleza. Ya se están produciendo avances. No en todas partes, ni todavía a la escala necesaria, pero sí lo suficiente para demostrar que el cambio es posible. Es hora de acelerar la escala de esos cambios sistémicos que ya están en marcha y trabajar juntos en armonía con la naturaleza para construir un mundo más sostenible, equitativo y resiliente. Juntos podemos restaurar nuestro planeta vivo.»

Roberto Troya, vicepresidente senior de oficinas de país y director regional de Latinoamérica de WWF, comentó: «Esta última edición del Informe Planeta Vivo muestra que América Latina y el Caribe registra el declive más acelerado de las poblaciones de especies estudiadas, con una disminución del 95 % entre 1970 y 2022. Es una cifra profundamente preocupante para una de las regiones más biodiversas del planeta, que alberga seis países megadiversos y especies que no se encuentran en ningún otro lugar.»

Y agregó: «Pero estos datos también nos muestran que nuestras acciones importan. El trabajo que hemos realizado junto con nuestros aliados ha contribuido a evitar pérdidas aún mayores de biodiversidad y a proteger ecosistemas y especies clave. Esto nos da esperanza y nos impulsa a seguir actuando, con la resiliencia, determinación y colaboración necesarias para enfrentar los desafíos de nuestra región.»

«Chile depende de su naturaleza para su bienestar, su economía y su capacidad de enfrentar el cambio climático, por lo cual este informe es muy relevante. La conservación de ecosistemas y especies debe ser prioritaria, no solo por la salud de la naturaleza, sino por el bienestar de las personas. Un mensaje importante es que revertir la pérdida aún es posible: restaurar paisajes y proteger de forma efectiva áreas terrestres y marinas son soluciones concretas, que benefician a la biodiversidad, al clima y al bienestar humano. Es una tarea de todos: sector público y privado, comunidades y sociedad civil.», afirmó Liliana Ortiz, coordinadora de Estrategia y Ciencia de WWF Chile.


Historias de esperanza en América Latina

El jaguar que regresa. En distintos países de América Latina, donde hay presencia de jaguares, las acciones que WWF ha llevado a cabo con distintos aliados han permitido evitar la pérdida de poblaciones de esta especie.  Por ejemplo, en Perú, entre 2023 y 2024, el monitoreo de la vida silvestre con cámaras trampa permitió identificar 75 jaguares en la Amazonía peruana de Madre de Dios. No es solo un número. Es una señal. Una evidencia de que en el bosque existe equilibrio. Hoy sabemos que en el área hay 75 jaguares. Pero, sobre todo, con ello se confirma que el bosque aún tiene la capacidad de sostenerlos. Y mientras eso sea posible, el trabajo continúa. Esta información permite evaluar la efectividad de los esfuerzos de conservación y comprender la dinámica de los ecosistemas amazónicos. En Guatemala, México, Bolivia, Perú, Paraguay, Colombia, Ecuador, Brasil y Argentina, productores y comunidades están demostrando que producir y conservar pueden ir de la mano. A través de mejores prácticas productivas, el manejo sostenible de sus territorios y medidas que favorecen la coexistencia con la fauna silvestre, contribuyen activamente a proteger al jaguar y los paisajes que compartimos con esta emblemática especie. 

 

La ballena jorobada y un riesgo mínimo de colisión. En el Canal de Panamá, con base en información científica, se han establecido medidas para que los buques de carga eviten colisiones con ballenas. Por ejemplo, un esquema de separación de tráfico marítimo regula una ruta de 60.2 millas náuticas donde las ballenas pueden transitar con el menor riesgo posible en el Golfo de Panamá y de agosto a noviembre (que son los meses con mayor presencia de ballenas jorobadas-hasta 350 por temporada) se estableció un límite de velocidad de 10 nudos, para contribuir con la reducción de estas colisiones. Esto ha permitido que en tan solo 2 años se haya reducido en 93% la probabilidad de colisión entre ballenas y buques. Una iniciativa regional liderada por WWF que opera en el Océano Pacífico -desde Alaska hasta la Patagonia- (Corredor Azul del Pacífico) promoverá la replicación de este modelo en otros países de la región que permiten la protección de la especie, mientras se mantiene el comercio en movimiento. Además, el monitoreo de ruido submarino realizado con el apoyo de WWF en el Pacífico de Panamá, también aporta datos relevantes para identificar cuánto afecta el tráfico marino a la especie y con ello, tomar decisiones para aportar a la reducción de colisiones. 

 

De puntos de inflexión negativos a positivos

La biodiversidad sustenta las economías y las sociedades, proporcionando alimentos, agua, aire limpio y medicinas, entre otros servicios y bienes. Sin embargo, tres sistemas son actualmente los principales impulsores de la destrucción de la naturaleza: el sistema alimentario es la principal causa de pérdida de hábitat, el sistema energético alimenta el cambio climático, mientras que el sistema financiero financia actividades perjudiciales. Los sistemas grandes y complejos pueden resistirse al cambio, pero pueden transformarse para mejor creando las condiciones necesarias para activar puntos de inflexión positivos.

Aunque los puntos de inflexión ambientales suelen abordarse en el contexto de los riesgos, como el colapso de los arrecifes de coral o la pérdida de la selva amazónica como sumidero de carbono, las mismas dinámicas también pueden impulsar cambios positivos rápidos. El Informe Planeta Vivo incluye investigaciones de la Universidad de Exeter que concluyen que un punto de inflexión positivo puede producirse cuando un sistema cruza un umbral hacia un estado más saludable y el cambio se vuelve autosostenido, haciéndose más rápido, más barato y más difícil de revertir.

Energía: Se ha superado un punto de inflexión positivo en el sector energético y el cambio se está acelerando, con la energía solar como la fuente más barata de nueva generación eléctrica en la mayoría de los países. A pesar de este impulso, la transición energética aún no se está produciendo con la suficiente rapidez y el progreso varía significativamente entre países y sectores.

Alimentación y agricultura: El cambio positivo está en marcha y muestra señales iniciales de avance hacia un punto de inflexión, con muchas personas y organizaciones de todo el mundo trabajando por una producción positiva para la naturaleza, promoviendo el comercio y el consumo sostenibles, fomentando dietas saludables y sostenibles y reduciendo la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Finanzas: El sistema financiero se encuentra todavía en las primeras fases de avance hacia un punto de inflexión, y el sector necesita trabajar con rapidez para dejar de financiar actividades perjudiciales, valorar la naturaleza y el clima como riesgos materiales, crear certidumbre regulatoria y cerrar una brecha anual de financiación de la biodiversidad de 942.000 millones de dólares estadounidenses.

Una oportunidad para actuar

Estos cambios sistémicos pueden lograrse si los países se centran en cumplir los objetivos que han acordado en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (KMGBF, por sus siglas en inglés) y el Acuerdo de París. Con las conferencias de Naciones Unidas sobre biodiversidad y clima que tendrán lugar en los próximos dos meses, los gobiernos tienen una oportunidad vital para acelerar el paso de la ambición a la implementación.

La primera será la COP17 de biodiversidad, que comienza el 19 de octubre en Ereván, Armenia. Alcanzar los objetivos de biodiversidad para 2030 —incluidos detener y revertir la pérdida de biodiversidad— requerirá una implementación más rápida, una mayor inversión, un liderazgo político más sólido y una acción más profunda en toda la economía y la sociedad. La transformación de sistemas establecidos desde hace mucho tiempo solo tendrá éxito si la transición es justa e inclusiva.

Daudi Sumba, director de Conservación de WWF Internacional, afirmó: «Aunque la ventana para un futuro diferente se está estrechando, sigue abierta. Transformar sistemas complejos a la velocidad y a la escala necesarias no será fácil, pero, activando puntos de inflexión positivos, puede ocurrir más rápido de lo que pensamos. Cuanto antes actuemos, mayores serán los beneficios para las personas y la naturaleza. Tenemos el conocimiento, las herramientas y las vías; lo que importa ahora es nuestra determinación colectiva para actuar juntos y estar a la altura del desafío de situar la naturaleza y el clima en la senda de la recuperación de aquí a 2030.»

El Dr. Andrew Terry, director de Conservación de ZSL, afirmó: «Las poblaciones abundantes de fauna silvestre y la intrincada red de interacciones entre ellas sustentan los ecosistemas saludables que nos permiten prosperar a todos. No hay alternativa a esto; el bienestar humano y la seguridad económica dependen de que trabajemos con la naturaleza, en lugar de contra ella.

Durante demasiado tiempo, la naturaleza ha sido infravalorada, y el Índice Planeta Vivo nos muestra las consecuencias; pero estos descensos no son inevitables y el cambio es posible. La naturaleza puede recuperarse y las historias recogidas en el Índice son un poderoso recordatorio de ello.

«Nuestros equipos de todo el mundo han visto cómo especies y ecosistemas se recuperan cuando se reducen las amenazas y se mantiene la acción de conservación. Cuantas más personas se unan a nosotros para emprender acciones decididas y rápidas con el fin de proteger la fauna silvestre y los ecosistemas de todo el mundo, antes podremos convertir el conocimiento en acción y alcanzar puntos de inflexión positivos que garanticen un futuro más saludable y resiliente.»

El Informe Planeta Vivo 2026 muestra que algunas poblaciones monitoreadas están estables y otras se han recuperado, gracias a iniciativas de conservación.
© Andy Rouse naturepl.com
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