Posted on julio, 15 2026
Lo sabemos, la selección chilena de fútbol no pudo llegar al Mundial 2026 de Estados Unidos, Canadá y México. Pero, si en lugar de una disputa deportiva, se tratara de una competencia contra el cambio climático, nuestro país no estaría tan lejos de los finalistas. Incluso, dejaría atrás a más de un favorito.
El deporte, así como el desafío de enfrentar la crisis del clima, requiere de convicción, disciplina, entrenamiento constante y sobre todo ambición y juego en equipo, algo que Chile ha mostrado en forma consistente en su acción climática durante la última década, con una visión de Estado que ha ido más allá de los ciclos políticos y que esperamos se mantenga y proyecte. También con la participación constante de la sociedad civil y el sector privado, entendiendo que para la realidad chilena avanzar en descarbonización es un paso lógico y beneficioso no solo en términos ambientales y sociales, sino que también económicos. Para un país como Chile, seguir por el camino de los combustibles fósiles es, en realidad, un sinsentido si lo que se quiere es impulsar la economía y alcanzar un desarrollo sustentable y duradero.
En esta cancha se juegan dos estrategias clave y que también están integradas. La adaptación: como un equipo que ajusta su formación según el rival y las condiciones del partido, Chile debe preparar sus territorios y comunidades para hacer frente a los impactos que ya estamos viendo desde hace varios años. En 2026, particularmente con los incendios forestales del verano y los eventos meteorológicos extremos del Súper Niño, que se ven potenciados por el contexto de cambio climático.
La otra estrategia es la mitigación: como un plantel que reduce errores y evita faltas para no regalar goles, nuestro país debe disminuir las emisiones y frenar el avance del calentamiento global.
Dicho todo esto, Chile no sería para nada un rival menor en este Mundial Climático. Si comparamos con los cuatro equipos semifinalistas de la Copa de la FIFA, nuestro país da la pelea en puestos de liderazgo. Por ejemplo, en el Ranking de la Iniciativa de Adaptación de la Universidad de Notre Dame (ND-GAIN) Chile ocupa el puesto 33, Argentina el 75, mientras Reino Unido, Francia y España se ubican en el 5, 16 y 29, respectivamente.
Este índice resume la vulnerabilidad de un país frente al cambio climático y otros desafíos globales, en combinación con su nivel de preparación para mejorar la resiliencia, un punto donde aparecemos como el primer país latinoamericano.
Donde brillamos de manera inapelable es en el Índice de Desempeño Climático (Climate Change Performance Index, CCPI) 2026, que compara bajo un marco estandarizado la acción climática de 63 países y de la Unión Europea, que representan más del 90% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. El rendimiento en mitigación climática se evalúa considerando Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, Energías Renovables, Uso de Energía y Política Climática. Aquí, de los semifinalistas mundialeros solo nos supera Reino Unido, ubicado en el quinto lugar, mientras que Chile aparece en séptima posición. Más atrás quedan España, en el puesto 14, Francia en el 21 y Argentina, más en el fondo de la tabla, en el 58. Nuestro país incluso es destacado como “ganador” del año, ya que avanzó cinco posiciones y se consolidó entre los países de alto desempeño. En esto influye, justamente, la visión de Estado y largo plazo asumida por Chile, con su compromiso de alcanzar la carbono neutralidad al 2050, respaldado con la Ley Marco de Cambio Climático (2022) y la presentación de una NDC más ambiciosa en 2025. Entre las brechas, el CCPI apunta a desafíos en la implementación y desigualdad en los planes subnacionales, debido a diferencias de recursos, capacidades y compromiso político.
Esto sin duda da para celebrar, pero también para seguir activamente procesos en curso, como la consulta pública para la actualización de la Estrategia Climática de Largo Plazo, principal instrumento de gestión del cambio climático en Chile. Este busca guiar al país hacia la carbono neutralidad al 2050 y a un desarrollo resiliente frente a los efectos del cambio climático, protegiendo a las personas, los territorios y los ecosistemas. Su actualización es clave para fortalecer políticas públicas y asegurar que las decisiones se construyan con participación ciudadana. Esta instancia, abierta hasta el 22 de septiembre, permite que cualquier persona natural o jurídica revise el anteproyecto y presente observaciones, por lo cual creemos que es clave participar activamente para que la estrategia refleje las necesidades y aspiraciones de las comunidades y territorios del país.
En este Mundial Climático, Chile ya está en la cancha y juega de igual a igual con las potencias. Ha mostrado convicción, disciplina y ambición, y hoy se ubica entre los equipos de alto desempeño. Pero el partido sigue abierto y la acción climática debe seguir creciendo y sumando actores y voluntad política para lograr un futuro más seguro, próspero y sustentable.