Posted on abril, 14 2026
La reciente 15ª Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención sobre las Especies Migratorias (CMS), realizada a fines de marzo en Campo Grande, Brasil, dejó una señal clara: la conservación de la biodiversidad ya no puede abordarse de manera fragmentada. Los avances alcanzados en esta cumbre internacional refuerzan la importancia de iniciativas integrales como el Corredor Azul del Pacífico Oriental, impulsado por WWF, que busca proteger rutas migratorias clave a través de diversas estrategias, entre ellas, una red de Áreas Marinas Protegidas conectadas.
Durante la COP15, considerada una de las más exitosas en la historia del tratado, los países acordaron incorporar 40 nuevas especies a los Apéndices de la CMS, incluyendo aves, fauna terrestre y especies marinas como el tiburón zorro. Asimismo, se adoptaron medidas para reducir la captura incidental, enfrentar la extracción ilegal de especies y fortalecer la cooperación internacional en conservación, en un contexto crítico para cumplir las metas globales de biodiversidad al 2030.
Uno de los hitos más relevantes fue la adopción de una resolución sobre montes submarinos, ecosistemas esenciales para la biodiversidad oceánica y altamente utilizados por especies migratorias. El acuerdo llama a fortalecer su protección tanto dentro como fuera de jurisdicciones nacionales, mediante herramientas como evaluaciones de impacto ambiental más robustas y medidas de gestión basadas en áreas. En este punto, la implementación el Tratado de Alta Mar (BBNJ por sus siglas en inglés) emerge como un instrumento clave.
En línea con estos avances, la COP15 reforzó el rol estratégico de las Áreas Marinas Protegidas (AMP) como base para asegurar la conectividad ecológica del océano. Este enfoque es central para el Corredor Azul del Pacífico Oriental, que promueve la articulación de espacios protegidos a lo largo de las rutas migratorias de especies altamente móviles, como las ballenas.
En este contexto, la propuesta de Área Marina Protegida de Salas y Gómez – Cordillera de Nazca fue destacada en el evento paralelo organizado por WWF junto a otros socios, denominado “Corredores Azules del Hemisferio Sur”, posicionándose como un nodo clave dentro de este corredor. Se trata de la única propuesta de este tipo en el Pacífico Sudoriental, con el potencial de conectar áreas protegidas bajo jurisdicción nacional que forman parte de la red regional CPPS–RAMPAS.
“Los avances alcanzados en la COP15 reflejan una creciente comprensión de que la conservación de las especies migratorias depende de la protección de ecosistemas completos y conectados. En ese sentido, iniciativas como el Corredor Azul del Pacífico Oriental y la propuesta de Salas y Gómez–Cordillera de Nazca son fundamentales para resguardar rutas críticas para las ballenas y otras especies marinas”, señaló Yacqueline Montecinos, El evento fue moderado por Yacqueline Montecinos, coordinadora de la iniciativa Corredor Azul del Pacífico y coordinadora de Biodiversidad Marina y Políticas Oceánicas de WWF Chile.
La conferencia también avanzó en resoluciones sobre conectividad ecológica y Áreas Importantes para Tortugas Marinas, contribuyendo a iniciativas de corredores azules para estas especies, así como en una postura precautoria frente a la minería en fondos marinos.
Desde WWF se valoraron estos acuerdos como pasos significativos, pero se advirtió que el desafío ahora es su implementación efectiva. A cuatro años del plazo 2030, la organización enfatiza la necesidad de acelerar la cooperación, asegurar financiamiento y traducir los compromisos en resultados concretos en el territorio.
En este escenario, el Corredor Azul del Pacífico de WWF se consolida como una oportunidad concreta para avanzar hacia una gobernanza oceánica coordinada, basada en ciencia y cooperación internacional, capaz de resguardar la biodiversidad marina a escala de ecosistemas y rutas migratorias.