El cochayuyo bajo amenaza: Informe alerta sobre la importancia de la conservación de esta alga endémica chilena

Posted on enero, 15 2026

El cochayuyo (Durvillaea incurvata), alga marina endémica de la costa centro-sur de Chile, es un recurso fundamental para la alimentación, economía y cultura de comunidades costeras, y hoy enfrenta una crisis silenciosa. Un reciente informe elaborado por investigadores de la Universidad Austral y WWF Chile revela que la presión extractiva y la expansión de un parásito están poniendo en jaque la salud de las praderas naturales de esta especie, vital para la biodiversidad marina y el sustento de cientos de familias.  
 

Un recurso clave en riesgo 

El cochayuyo, también conocido como kollofe —por su denominación en Mapudungun— es una emblemática alga chilena reconocida por sus múltiples propiedades nutricionales, siendo una excelente fuente de proteínas de alta calidad. Además, cuenta con compuestos bioactivos denominados florotaninos, los que se caracterizan por proteger el organismo contra el daño oxidativo, aportando grandes beneficios a la salud. 
 
Así, el cochayuyo no solo es parte esencial de la dieta de los habitantes del sur de Chile y de la economía local —con desembarques que superaron las 10.520 toneladas en 2024 (INE 2025)—, sino que también crea hábitats para numerosas especies de algas, invertebrados y peces, sustentando la biodiversidad de zonas costeras.  
 
Por otro lado, a pesar de haber experimentado un auge estos últimos años debido a su creciente valorización gastronómica y a la demanda de nuevas industrias como la cosmética, el cochayuyo enfrenta serias amenazas. A la sobreexplotación y al aumento de marejadas provocado por el cambio climático, se suma una alerta más reciente: el parásito Maullinia sp., cuya aparición ha encendido las alarmas entre científicos y comunidades. 
 

El avance del parásito y sus efectos 

El informe, cuyo objetivo fue evaluar el estado ecológico de praderas de cochayuyo en distintas localidades costeras de la Región de Los Ríos, detalla que en sectores como Los Liles, hasta un 90% de la población de cochayuyo muestra signos de infección por Maullinia sp., mientras que en Loncoyén la prevalencia alcanza el 50% en algunos sectores. Este parásito degrada la estructura del alga, comprometiendo su capacidad de regeneración y su rol ecológico. Además, afecta principalmente a individuos de mayor tamaño, lo que podría alterar la dinámica poblacional y la resiliencia de las praderas. A lo anterior se suma una recolección y cosecha selectiva de algas "sanas”, lo que intensificaría la prevalencia de bosques naturales infectados. 
 
La investigación incluyó talleres participativos con recolectores de cochayuyo de Niebla, Los Molinos, Corral, Huape y Chaihuín, quienes identificaron 21 sitios clave para la recolección y conservación del alga. Destacan zonas de alta abundancia, áreas sobreexplotadas y sectores de valor histórico y cultural. Playa Chica de Niebla, por ejemplo, fue señalada como una zona altamente contaminada y prioritaria para la restauración ecológica. “Estos talleres significaron un espacio valioso para los participantes, como una manera de comenzar a tener una visión compartida sobre la problemática y actuar a tiempo”, señaló José Palma, Encargado de Planificación Espacial Marina de WWF Chile.  
 
Gabriela Fernández, recolectora de orilla de la localidad de Chaihuín en Corral y participante de estos talleres, reflexiona sobre la importancia de ser respetuosos con los recursos provenientes del mar, honrando ciclos y tiempos de la naturaleza: “No debemos recoger todo y sobreexplotar por temas económicos, porque finalmente lo que queda en la orilla y que no es apto para consumo humano u otros usos, el mar lo reincorpora como fuente de alimentos para otras especies, cumpliendo una función relevante para el ecosistema. Esa es una visión única que tenemos, quienes vivimos de este oficio”. 
 

Hacia un manejo sostenible 

Es en este contexto que surge la necesidad de fortalecer el conocimiento respecto al estado y extensión de las praderas de cochayuyo, junto con una caracterización de las prácticas y conocimientos locales en el manejo de praderas. En ese sentido, el informe de WWF es de gran utilidad para comenzar el desarrollo de estrategias adaptativas de manejo sustentable que promuevan la resiliencia de las praderas naturales de esta emblemática alga chilena.  
 
Así, la implementación de iniciativas que integren monitoreos ecológicos junto a conocimientos locales de comunidades costeras podría representar una vía estratégica para avanzar hacia modelos de manejo adaptativo y a la restauración ecológica de los ecosistemas costeros.  
 
Lo anterior, adquiere aún mayor relevancia considerando que nos encontramos en el Decenio de la Restauración de los Ecosistemas, así como también en el Decenio de Las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021-2030), iniciativas proclamadas por Naciones Unidas (ONU) y que buscan prevenir, detener y revertir la degradación de ecosistemas terrestres y acuáticos a nivel mundial. En ese sentido, “tener pilotos o aproximaciones hacia la restauración es clave en el mar chileno, ya que las algas son vitales para el funcionamiento de los ecosistemas marinos, considerando, además, en específico, la importancia a nivel sociocultural del cochayuyo, un alga marina que es muy conocida por los habitantes en Chile”, comentó Palma. 
 

Recomendaciones para la acción 

La experiencia chilena con otras macroalgas demuestra que la restauración ecológica es posible cuando se integran conocimientos científicos y saberes locales. Aunque el cochayuyo no se cultiva comúnmente, sus praderas naturales requieren acciones urgentes para evitar su degradación y asegurar su uso sostenible para las futuras generaciones. En relación a ello, el informe propone las siguientes medidas para lograr un manejo sostenible del alga. 
 
  • Implementar monitoreo permanente de la prevalencia del parásito, con participación comunitaria. 
  • Fortalecer estrategias de cosecha sustentable, priorizando la recolección de algas varadas y evitando el corte repetido en los mismos parches. 
  • Focalizar esfuerzos de seguimiento en Los Liles y Loncoyén, donde la presión extractiva y el parasitismo son más críticos. 
  • Desarrollar planes piloto de restauración ecológica y material educativo para recolectores y municipios.  
Los Liles, Región de Los Ríos, Chile.
© WWF Chile
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