Pitipalena-Añihué: la inédita construcción participativa de un plan de manejo para AMP | WWF

Pitipalena-Añihué: la inédita construcción participativa de un plan de manejo para AMP

Posted on
07 septiembre 2017
El penúltimo día de IMPAC4 tuvo como temática transversal el manejo efectivo de las Áreas Marinas Protegidas, contexto ideal para la presentación de la experiencia que se está viviendo desde 2015 en Puerto Raúl Marín Balmaceda, en la región de Aysén.

Allí, en la zona aledaña al Área Marina Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU) Pitipalena-Añihué la comunidad local protagoniza un proceso único e inédito a nivel nacional, ya que junto al apoyo de WWF Chile y la Seremi de Medio Ambiente, está desarrollando un plan de manejo efectivo y colaborativo del AMCP.

El caso fue presentado en el Pabellón Chile de IMPAC4 y contó con la presencia de representantes de la comunidad local, organizados en la Fundación de la AMCP-MU Pitipalena-Añihué, y de las instituciones que han apoyado esta iniciativa.

“No podemos sino agradecer la confluencia de hechos que nos permiten estar en este punto: Agradecemos haber tenido la oportunidad de participar activamente en la planificación de nuestra área. Ha sido un trabajo colaborativo real en el que hemos participado activamente gracias a la facilitación de WWF chile, a su colaboración con la Seremía de Medio Ambiente de Aysén y mediante herramientas apropiadas para que todos los actores locales pudiésemos contribuir desde nuestro conocimiento del área”, señaló Rodrigo Parra, en representación de la Fundación.

“Las amenazas ambientales globales, el cambio climático y la acidificación del agua, nos tocan como a todos, pero podemos tener la satisfacción de ser guardianes de un ecosistema sano y limpio como pocos, con innumerables especies biológicas en estado silvestre”, agregó.

Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, resaltó que existen hitos muy importantes, como la creación de la fundación por iniciativa de la propia comunidad, y que los mismos habitantes de la zona tomaran el control y asumieran que podían conservar el lugar. A ello, sumó el trabajo de la Seremi de Medio Ambiente, otros servicios públicos y organizaciones y también WWF, que trajo herramientas como los estándares abiertos de conservación para abordar el manejo.

“Con el plan de manejo es donde viene la protección real, porque la declaración de un área protegida es un primer signo, una señal del Gobierno. Lo tremendo de la experiencia de Pitipalena-Añihué es que este es el primer plan de manejo co-construido con las comunidades en Chile, y eso tiene una gran relevancia y esperamos que todo el resto de las áreas continúe esta línea, incorporándose esto a la política pública”, señaló.
Por su parte, la seremi de Medio Ambiente de Aysén, Susana Figueroa, destacó la existencia de ciudadanos comprometidos con su entorno, hombres y mujeres responsables ambientalmente con su tierra y que disponen de su tiempo libre para construir una comunidad, construir ciudadanía y busca vías de solución a los problemas del territorio.

“Los planes de manejo son las reglas de la casa, las normas con que las áreas protegidas se administran, es una materia en desarrollo y esto no podemos verlo como un impedimento, sino todo lo contrario, como una oportunidad donde se trabaja para tener una reglamentación que sea mucho más coherente, más consistente con la realidad que cada localidad está viviendo y esto tiene que ser así, no puede ser mirado de otra manera. Aquí, la comunidad de Raúl Marín Balmaceda ha sido una punta de lanza, se ha ido aprendiendo a medida que se va construyendo, a medida que se va madurando la idea, ha sido un trabajo muy conversado, discutido y reflexionado con la comunidad, la comunidad es el impulso permanente y vital de este trabajo”, sostuvo la seremi.

Por su parte, Carol Alvarado, profesional de la Seremi de Medio Ambiente de Aysén, explicó el funcionamiento del ciclo de gestión participativa que se pretende establecer, continuar y perfeccionar.

Trabaja en terreno junto a la comunidad
La AMCP-MU Pitipalena-Añihué tiene una extensión cercana a los 240 km2 y en ella se han identificado como objetos de conservación diversos cetáceos y aves marinas, entre otras especies. Esta área protegida se encuentra aledaña a la localidad de Puerto Raúl Marín Balmaceda, el poblado más antiguo de la región de Aysén, ubicado a 350 kilómetros de Coyhaique, en la comuna de Cisnes, con cerca de 300 habitantes.

Como explica María Elisa Arroyo, encargada de Conservación Marina en Comunidades Costeras de WWF Chile y líder del trabajo de esta ONG en la zona, éste comenzó en 2015, enfocado en preparar las condiciones sociales habilitantes para el diseño de un plan de manejo efectivo basado en los estándares abiertos para la conservación.

La labor en terreno implicó diferentes acciones y estrategias, partiendo por la información puerta a puerta a los lugareños, la elaboración de material de difusión y el anuncio de las actividades en todos los negocios locales. En educación, se realizaron talleres de identificación y avistamiento de especies, tanto aves como cetáceos, para los vecinos; y a los niños se les llevó a recorrer la AMCP.

“Posteriormente se suma al trabajo el equipo Ecos para ayudarnos a levantar la información primaria, se identificó una primera versión de validaron las amenazas y los objetos de conservación, se recomendaron propuestas de estrategias de manejo, se desarrolló una visión con la comunidad, y la zonificación preliminar. Cabe destacar que este plan de manejo es muy simple, muy práctico, no queremos lograr un plan de manejo complejo que sea difícil de implementar por las comunidades y los actores clave, queremos un plan que tenga la factibilidad para alcanzar los objetivos de conservación”, señaló la profesional.

Estándares abiertos: una herramienta clave
“La sola declaración del área protegida per se no garantiza la conservación; es el manejo efectivo el que facilita la conservación”, enfatiza Irina Montenegro, coordinadora senior de Planeación y Monitoreo de WWF Chile, quien ha brindado su experiencia y conocimiento técnico para la elaboración del plan de manejo participativo.

Según explica, los estándares abiertos para la conservación son una metodología que lleva aproximadamente  unos 10 o 12 años de implementación a nivel mundial, bajo el alero de varias organizaciones internacionales líderes en conservación. Éstos se basan en muchos campos de las ciencias de la conservación y se han convertido en un lenguaje común para diferentes actores en la elaboración de planes, programas y proyectos de conservación. Es una metodología participativa y que permite el aprendizaje de los diferentes pasos.

En Chile, Conaf ha adoptado esta metodología para elaborar planes de manejo en las Áreas Silvestres Protegidas del Estado, proceso apoyado por WWF junto a otras organizaciones. Asimismo, WCS presentó un documento junto al MMA donde promueve su uso para diseñar planes de manejo en AMPs, y previamente en 2011, WWF Chile usó los estándares para su planificación ecorregional, tanto en ambientes terrestres como marinos.

En concreto, explicó la experta, actualmente ya se cuenta con una versión preliminar de un Plan de Acción y un Plan de Monitoreo, elaborado por los participantes de los diversos talleres realizados. “Por cada estrategia ya hay una propuesta de metas SMART, resultados asociados dentro de las cadenas de resultados, e indicadores, muchos de los cuales ya tienen línea base”, puntualizó Irina Montenegro.
 
 
Rodrigo Parra, representante de la Fundación AMCP-MU Pitipalena-Añihué
© WWF Chile
Ricardo Bosshard, director de WWF Chile.
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Susana Figueroa, seremi de Medio Ambiente de Aysén.
© WWF Chile