Plan de Manejo AMCP Pitipalena-Añihué: conservando de la mano con la comunidad | WWF

Plan de Manejo AMCP Pitipalena-Añihué: conservando de la mano con la comunidad

Posted on
25 febrero 2020
Columna de María Elisa Arroyo
Encargada de Gestión Local para la Conservación Marina de WWF Chile


Llegar a Puerto Raúl Marín Balmaceda, en la Patagonia profunda, entrar a las casas de sus poco más de 200 habitantes, sentarse junto a ellos en torno a sus cocinas a leña de calor inextinguible, para hablar de algo que podría parecer tan lejano a la vida diaria, tan ajeno a la cotidianidad que allá se mueve lenta, pero que no obstante, sorprendentemente, ellos han hecho suyo. Porque hablar sobre un Plan de Manejo para un Área Marina Protegida no es un tema fácil ni atractivo a primera vista, pero para los “marinenses”, cuando se trata de su Área Marina Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU) Pitipalena-Añihué, el interés nunca decae. Nunca, sobre todo por el optimismo que se instala como perspectiva para un mañana donde los tesoros naturales de hoy siguen siendo conservados y donde la riqueza de los ecosistemas se multiplica ante la mirada ilusionada de quienes hoy son niños.

Llegar a Puerto Raúl Marín Balmaceda fue lo que hicimos como WWF Chile por allá por 2015, para apoyar  el desafiante proceso que iniciaba la comunidad local junto a la Seremía de Medio Ambiente de Aysén, luego de la creación del AMCP-MU Pitipalena-Añihué. La idea fue contribuir con capacidades técnicas y humanas, así como con metodologías y herramientas que permitieran diseñar e implementar un proceso modelo, pionero e innovador que pudiera garantizar una participación amplia y abierta de los habitantes del territorio y todos los actores que tienen incidencia en el uso del área.

Una de las claves del éxito en este proceso, que llegó a puerto con la aprobación oficial del Plan de Manejo propuesto por la comunidad al Ministerio de Medio Ambiente, fue el sentido de pertenencia y apropiación que parece palpitar en cada latido de los niños, las dueñas de casa, los pescadores y la comunidad en general de Puerto Raúl Marín Balmaceda a la hora de pensar en su naturaleza y los recursos de diversa índole que les entrega. Algo que allá puede verse a diario, en forma consciente y también en cada gesto y palabra que los “marinenses” le dedican a su terruño y al mar que los define y perfila culturalmente.

A ello se suman las visiones compartidas de futuro y los consensos en torno a la necesidad no solo de proteger las maravillas de la zona, sino de que todos pudieran involucrarse en esta misión de protección, que tiene una de sus expresiones formales en este Plan de Manejo.

Así, por ejemplo, tras la declaración del AMCP-MU, representantes de las organizaciones de base del lugar dieron vida a una fundación para la coadministración del área protegida, constituyendo así el primer caso a nivel nacional en donde existe una propuesta de gobernanza asociada a la cogestión y administración de un Área Marina, entre la comunidad, representada por la Fundación del Área Marina Protegida Pitipalena-Añihue, y el Ministerio del Medio Ambiente.

La tarea que asumió la comunidad, junto a la Seremía de Medio Ambiente de Aysén, y con el apoyo de WWF Chile, fue la generación de un Plan de Manejo colaborativo, entendiendo este documento como el pilar básico para poder alcanzar un manejo y una conservación efectiva. Porque aunque pueda sonar duro decirlo, declarar un Área Marina Protegida puede quedarse solo en el papel y no cambiar nada en el terreno mismo, si es que no se cuenta con una guía robusta para una protección real.

De este modo, partimos el trabajo con varios consensos muy claros. Uno de ellos, que  la solidez del proceso de construcción y la capacidad de adaptación del Plan de Manejo, unido a la gestión colaborativa y una gobernanza efectiva, aumentan la factibilidad de éxito en su implementación. Sumado a esto, tuvimos muy presente el establecimiento de una base de principios que conjugaran sinérgicamente elementos sociales, económicos y ecosistémicos, y compartimos los elementos principales de metodologías como los Estándares Abiertos para la conservación, con foco en una gestión adaptativa, otra de las particularidades de esta iniciativa.

La aprobación del plan no es el fin de la tarea, pero sin duda corona una valiosísima experiencia en términos de participación para construirlo, del cual fueron parte todos los actores que tienen uso del área. Ahora, teniendo ya establecidas las normas de administración del AMCP, es clave cimentar los procesos de gestión colaborativa y buena gobernanza para la implementación del plan, y en una mirada más amplia, fortalecer las actuales condiciones del sistema de Áreas Marinas Protegidas. En esta línea, WWF Chile se encuentra colaborando con el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) para el desarrollo de un estándar nacional para la gestión de AMPs, con proyecciones de abordar componentes operativos de base y otros más estratégicos, como la gobernanza, planificación, evaluación de efectividad, financiamiento y fiscalización.

Paralelo a esto, WWF Chile está realizando esfuerzos para fortalecer capacidades para el uso efectivo de la metodología de Estándares Abiertos (Open Standars), realizando talleres a servicios públicos vinculados al tema, en todo el país. A esto se suma el desarrollo de una guía para el uso de la metodología en procesos de planificación con comunidades locales y/o indígenas, para su uso en áreas que pueden consolidarse como iniciativas de conservación relevantes y que hoy no son vistas como tales, como es el caso de los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO).

Sabemos que una golondrina no hace verano, pero puede que un pingüino magallánico, una caranca, un lile o un martín pescador –algunas de las trece especies de aves registradas en Pitipalena- sí lo hagan, llevando el modelo de esta iniciativa pionera de la Patagonia a cada rincón de Chile que deba ser conservado, siempre de la mano de las comunidades de cada territorio.
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