Promueven restauración de paisajes como una oportunidad para recuperar los territorios afectados por incendios forestales en Chile | WWF

Promueven restauración de paisajes como una oportunidad para recuperar los territorios afectados por incendios forestales en Chile

Posted on
22 noviembre 2017
Un escenario de oportunidad para hacer las cosas de manera distinta y mejor. Así se definió el actual momento que se vive en el sector forestal en relación a las acciones para recuperar las áreas afectadas por los devastadores incendios que consumieron cerca de 600 mil hectáreas en la zona centro sur del país durante el verano pasado.
 
En este punto coincidieron los participantes del seminario internacional Restauración de Paisajes Post Incendios, organizado en el marco de la gira de estudio de la plataforma de WWF denominada Nueva Generación de Plantaciones (NGP), organizada por WWF Chile, Arauco y CMCP Forestal Mininco.
 
El costo de no tomar medidas es muy alto, como lo destacó Luis Neves, gerente de NGP, quien puso como ejemplo lo ocurrido en su país, Portugal, que este año ha sido golpeado fuertemente por el fuego. “Se han consumido 400 mil hectáreas, una repetición de lo que sucedió 14 años atrás, pero en ese momento no se tomaron medidas y los incendios ahora regresaron en la misma escala, pero con  mayor intensidad. Entonces, es necesario hacer cambios en la distribución de las plantaciones en el territorio, pero hay que estar conscientes de que el desafío no son tanto las empresas, que tienen los medios y el interés directo de proteger su inversión y hacer cambios en sus áreas, sino que el mayor desafío es mantener activos a medianos y pequeños propietarios y no dejarlos que abandonen o desistan de seguir con sus fincas, eso no es bueno ni para el medio ambiente, para la sociedad local, ni para el componente económico. Porque al haberlo perdido todo pueden desistir, al no tener mecanismos de apoyo para recuperar sus sitios”, indicó Neves.
 
Por su parte, Rodrigo Catalán, director de Conservación de WWF Chile, sostuvo que si bien existen urgencias en relación a conservar remanentes de ecosistemas críticos afectados y especies cuya viabilidad está en juego, es necesario asumir compromisos en torno a la restauración en los que puedan sumarse los diversos actores. “Como WWF queremos plantear un desafío que llame a una coordinación entre muchas iniciativas, muchas ganas, muchos grupos que están trabajando desde el Gobierno, desde el sector privado, desde la sociedad civil, desde la academia. La idea es hacer un llamado conjunto a un gran desafío por la restauración del paisaje del sur de Chile, un reto en el que podamos trabajar unidos y lanzarlo como una plataforma colaborativa, ambiciosa y conectada también con los compromisos que Chile tiene a nivel internacional”, indicó.
 
Nuevos planes y nuevas exigencias
 
Aarón Cavieres, director de CONAF, fue uno de los expositores en el seminario, ocasión en la que presentó detalles del proceso de elaboración de la Política Forestal 2015-2035 y también los alcances del Protocolo de Plantaciones, que fue desarrollado con posterioridad a los incendios y recogió diversos temas clave para enfrentarlos.
 
“En el Protocolo de Plantaciones la restauración juega un rol muy importante en lo que se refiere a restaurar cursos de agua, y hay un lienamiento común respecto a la existencia de una faja de protección cubierta con vegetación nativa y que exige en muchos casos una tarea de restaurar esa formación vegetacional. En otros casos estamos hablando de conectividad y también ahí se requiere establecer formaciones nativas donde hoy día no las hay. Y finalmente, hay una tarea de tener un 10% de la superficie que tiene plantaciones cubierta con formaciones de vegetación nativas de los ecosistemas. En algunos casos eso va a ser posible con lo que hay, pero en otros va a ser necesario restaurar y esa será una tremenda tarea y un gran aporte para toda esta zona afectada por los incendios”, explicó el personero, quien enfatizó que el Estado ha dispuesto directamente recursos para restauración ecológica, además de un fondo de Corfo que, entre otras líneas, cubre restauración.
 
A su vez, Augusto Robert, gerente de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de CMPC Celulosa, explicó que su empresa ya venía trabajando en restauración con anterioridad a los incendios, con compromisos voluntarios en el marco de la certificación FSC, con un programa que aspiraba a las 8.750 ha y que en cinco años de trabajo alcanzó mil hectáreas. Luego, los siniestros dañaron unas 4.500 ha de zonas de protección de bosque nativo, particularmente en el Maule, llegando a afectar incluso Áreas de Alto Valor de Conservación de ruil, en el predio El Desprecio, en Empedrado. “Dada la experiencia que ya teníamos movimos el foco para adecuarnos a la nueva realidad post incendios y establecimos un programa que básicamente busca restaurar, prevenir y combatir el fuego una vez iniciada la temporada. Además hemos apoyado a pequeños productores de miel y otras organizaciones locales y vecinos a los predios de CMPC Forestal Mininco, con el inicio de sus planes de restauración”.
 
A pesar de que reconoce que esta misión en la zona del Maule ha sido compleja por factores como el clima y otras condiciones, el directivo resalta que el principal aprendizaje tiene que ver con el trabajo colaborativo en red entre la empresa, el sector público, la academia, organizaciones sociales y ONGs, entre las que se cuentan Reforestemos Patagonia y WWF, que ha estado trabajando desde un principio en estos temas.
 
En tanto, Camila Merino, vicepresidenta Forestal de Arauco, explicó que los incendios de la temporada 2016-2017 significaron para ARAUCO la pérdida de 80 mil hectáreas de plantaciones y cerca de 17 mil hectáreas de bosque nativo y Áreas de Alto Valor de Conservación que la empresa se ha comprometido a restaurar. “Las principales acciones desarrolladas se han focalizado en reforestar nuestro patrimonio incorporando medidas de Silvicultura de Prevención; restaurar el Bosque Nativo con criterio territorial para maximizar los servicios ecosistémicos; contribuir a reforestar en terrenos de terceros; trabajar en red, para compartir experiencias; y diseñar e implementar medidas de protección de suelos y cuencas abastecedoras de agua”, detalló.
 
“En el caso del boque nativo se ha trabajado dentro de un esquema de regeneración natural asistida, es decir, tomar el bosque nativo y protegerlo de las amenazas; controlar las especies invasoras; recolectar semillas para llevarlas a viveros y así generar plantas que más tarde se retornarán al bosque con el fin de producir enriquecimiento en zonas que requieran más apoyo. Adicionalmente, hemos puesto especial énfasis en las áreas de alto valor de conservación, donde hay algunas especies en peligro de extinción”, puntualizó. 
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