¿Puede la salmonicultura chilena mejorar sus prácticas y su reputación? | WWF

¿Puede la salmonicultura chilena mejorar sus prácticas y su reputación?

Posted on
29 noviembre 2017
Con una extensión de más de 4.000 km, Chile cuenta con una de las costas más espectaculares del mundo. Las ricas aguas alrededor de sus fiordos, canales e islas albergan especies únicas, incluida la ballena azul, el animal más grande que jamás haya existido.

El sur de Chile también es el corazón de una de las industrias salmoneras más grandes del mundo, que representa casi un tercio de la producción mundial de salmones cultivados. La acuicultura es el sector de producción de alimentos que tiene el crecimiento más rápido del mundo y es una importante fuente de proteínas. En Chile, emplea a más de 120,000 personas con exportaciones anuales por un valor cercano a los US$ 4 mil millones.

El rápido crecimiento de la industria del salmón ha tenido un costo. Los desperdicios de alimentos y los desechos de los peces aumentan los niveles de nutrientes en el agua, lo que puede conducir a la proliferación de algas que afectan los niveles de oxígeno en los ambientes acuáticos. La fiscalización ineficiente ha permitido el establecimiento de centros de cultivo en lugares equivocados, mientras que los escapes y las enfermedades pueden desequilibrar el ecosistema con efectos generalizados que afectan desde el kril hasta las ballenas. Mientras tanto, la demanda de harina y aceite de pescado para la alimentación del salmón ejerce una gran presión sobre las poblaciones silvestres.

Además, la industria enfrenta conflictos con poblaciones locales, incluidas las comunidades pesqueras; la comunicación y las relaciones con las comunidades vecinas a menudo han sido difíciles, lo que ha llevado a una falta de confianza. Como resultado, la cría de salmón ha sido criticada por campañas de la sociedad civil tanto desde el punto de vista ambiental como social. Para mantener su licencia social para operar, la industria reconoce que debe actuar para hacer que sus procesos de producción sean más sostenibles.

En 2016, una tóxica marea roja - una enorme floración de algas-, envolvió cientos de kilómetros de la costa del sur de Chile, lo que provocó una masiva mortalidad de vida acuática, el cierre de pesquerías artesanales y enormes pérdidas para los centros de cultivo salmoneros. Aunque las mareas rojas son un fenómeno natural, y este fue exacerbado por la escorrentía agrícola y las aguas inusualmente cálidas del fenómeno climático de El Niño, muchos señalaron con el dedo a la industria del salmón.

Elevando los estándares
En este contexto, WWF ha estado trabajando con representantes de la industria, inversionistas, gobierno y organizaciones de la sociedad civil para revertir los impactos negativos del cultivo de salmón. Gran parte de este trabajo se apoya en un partnership suscrito con el banco agrícola Rabobank, que cuenta entre sus clientes a varias grandes compañías salmoneras. Las acciones incluyen el mapeo de los ecosistemas costeros y la mejora de la gestión de las actividades marinas  para minimizar los efectos negativos del cultivo de salmón en los hábitats marinos relevantes.

Otra área de trabajo es impulsar a las piscifactorías a cumplir con los estándares establecidos por el Aquaculture Stewardship Council (ASC). El estándar ASC utiliza criterios basados ​​en la ciencia para eliminar, minimizar o mitigar los impactos negativos en los ecosistemas acuáticos, y para garantizar que se respeten los derechos de los trabajadores y las comunidades.
 
Una empresa chilena que se ha mostrado decidida a dar un ejemplo en este ámbito es Los Fiordos. Actualmente, 19 de las 32 granjas de la compañía están certificadas por ASC, y su objetivo es una certificación del 100% para 2020. Francisco Sandoval, gerente de Sustentabilidad y Relaciones con la Comunidad de la compañía, cree que la certificación ASC será cada vez más importante para la licencia social para operar de la industria.
 
"El mundo se está moviendo hacia modelos de producción más sostenibles: lo que ahora es un estándar totalmente voluntario se convertirá en la norma futura", dice.

Sandoval señala que la certificación ASC ha llevado a mejoras significativas a nivel de granja. "Hoy, gracias a ASC, controlamos las enfermedades y los parásitos de una manera más responsable con el medio ambiente, por ejemplo, al limitar el uso de antibióticos", dice. "Implementar el estándar también implica más monitoreo ambiental que hemos integrado en nuestra gestión". Con el primer centro de cultivo certificado recién en 2015, es demasiado pronto para señalar cualquier resultado de largo alcance, pero la compañía está participando en un proyecto liderado por WWF. Chile para monitorear los impactos de la certificación ASC.

Compromiso social
Lograr la certificación también significa cambios en la forma en que las empresas se relacionan con la comunidad. WWF y Rabobank han estado trabajando con el Consensus Building Institute (CBI), una ONG especializada en procesos constructivos de diálogo, para desarrollar una “caja de herramientas” social para las compañías salmoneras. El objetivo es mejorar las relaciones entre las empresas y las comunidades, siguiendo los requisitos de la certificación ASC. Al fortalecer la participación comunitaria, el conjunto de herramientas tiene como objetivo garantizar que las inversiones sociales de las empresas tengan un impacto significativo en las áreas que son más importantes para la comunidad local.

Los Fiordos ha estado trabajando con WWF para desarrollar y probar este toolkit y Blumar, otro socio de WWF en Chile para la mejora de prácticas, también ha acordado implementarlo. Los Fiordos tiene una larga relación con las comunidades que viven alrededor de los centros de cultivo. "La compañía siempre ha estado abierta a sugerencias y solicitudes de la comunidad para apoyar nuestros eventos culturales y sociales", dice Marianela del Pilar Rodríguez Arriagada, presidenta de Huillimapu, una organización cultural y social local de Puerto Gala, en la Región de Aysén.

La caja de herramientas sociales y el proceso ASC han traído una mayor focalización. "Nuestro trabajo previo con las comunidades tenía que ser sistematizado y mejor organizado para cumplir con el estándar, crear procedimientos concretos y garantizar que nuestro trabajo comunitario produjera resultados", sostiene Sandoval. "Hemos celebrado reuniones de consulta con las comunidades que han generado una mayor apertura y transparencia, y un mejor diálogo con todos nuestros grupos de interés", agrega.
 
Al mismo tiempo, Sandoval señala que quiere ver un mayor conocimiento y sensibilización respecto a la certificación ASC. "Es importante seguir adelante, para que las partes interesadas locales y los consumidores se familiaricen con el estándar, entiendan lo que significa ser una empresa con centros de cultivo certificados ASC, y elijan ASC ya que saben que significa un producto producido responsablemente", sostiene.
 
CONTEXTO
Amenazas
Conflictos sociales con las comunidades locales y los pescadores (por ejemplo, sobre el uso del agua y la tierra).
Estructuras de los centros de cultivo pueden causar interacciones con mamíferos marinos y aves (por ejemplo, enredo de lobos marinos en redes, aves que comen alimento de los peces, superposición con hábitats de mamíferos marinos).

La alimentación de la acuicultura derivada de pescado capturado en el medio silvestre impulsa la sobrepesca. Aceite de pescado y harina de pescado para la acuicultura representan un tercio de la captura mundial de peces.
Los desechos de los centros de cultivo pueden contaminar lagos y fondo marino.

El uso excesivo y preventivo de productos químicos (por ejemplo, antibióticos y otros productos farmacéuticos, desinfectantes, antiincrustantes, etc.) puede tener efectos nocivos sobre el medio ambiente acuático y la salud humana.
 
Oportunidades
En el sur de Chile se desarrolla una de las industrias salmoneras más grandes del mundo, la cual suministra casi un tercio de todo el salmón cultivado. La acuicultura es el sector de producción de alimentos de crecimiento más rápido del mundo y es relevante por su aporte proteico. En Chile, emplea a más de 120,000 personas directa o indirectamente, y las exportaciones anuales alcanzan un valor cercano a los US$ 4 mil millones.

La certificación ASC promueve mejoras en las prácticas de producción acuícola, así como en el desempeño ambiental de los ingredientes clave para los alimentos utilizados en la piscicultura, incluidas las pesquerías utilizadas para la producción de harina de pescado y aceite de pescado – como por ejemplo, pequeñas pesquerías pelágicas (sardinas, anchoa, arenque, etc.).

La acuicultura bien manejada puede ayudar a satisfacer la creciente demanda de productos del mar.
ASC puede promover una mejora en la acuicultura, que respalda la innovación en los métodos de producción y la tecnología, y ayuda a reducir los impactos negativos.
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